viernes, 16 de noviembre de 2012

EL SILENCIO DE LAS DALIAS

“Todos estamos ebrios de algo...”
TuLuz. Del blog La Embriaguez de la Mariposa.

Toda mariposa será castigada en su vuelo y su afán, la de alas transparente que vive en los jardines de los sueños, la de negro terciopelo que revolotea y arde en las cenagosas pesadillas del desengaño, y también la inquieta escarlata que habita los insomnios como un breve demonio. Las diurnas, y las nocturnas, las humildes polillas y las sofisticadas esfinges, todas verán caer el sol un día sabiendo que ya no les será dado el próximo amanecer ni sus flores ni su polen, ya no habrá orugas escribiendo en un alfabeto de curvados caracteres recortados en las hojas de los limoneros. Ya no habrá hermosas y aladas momias resecas atravesadas por un alfiler bajo una lapida de cristal mortuorio, ni alas colorinches embalsamadas entre las páginas de los ajados poemario de aquellas juventudes de sueños y primaveras. Se irán de los mariposarios del duelo, del canto o arrullo perseguido, de sus migraciones sinsentido, de sus hibernaciones inútiles, de los altos oyameles con su rumor de frágiles alas de papel y sus revoloteos suspendidos en su último atardecer. Desaparecerán las crisálidas colgantes de los hilos de seda, las quietas mariposas de origami, la mariposa del Chagual y la poética mariposa de otoño, y también la turbia mariposa del caos que hace nacer las tormentas y provoca en las antípodas terribles sequías. Tristes estarán los cardenales sin la mariposa del geranio, y los niños de Michoacán sin las millones de monarcas siempre yendo y viniendo, desolada quedará la memoria del jardín de mi madre sin las mariposa blancas escondidas entre el intenso morado de sus dalias. No volverán con sus calcinados vuelos violáceos, purpúreos o anaranjados las mismas mariposas sucesivas con su linfa congelada en el instante en que dejaron de volar, con el néctar cristalizado en la sed equivoca de sus fugas. Castigadas serán en un infierno sin fuego, sin luz, sin estambres ni pistilos, donde un aire denso, gelatinoso, dejará sus alas muertas sin vuelos ni aleteos ni revoloteos, ni juegos de colores entre las corolas de colores, allí donde una penumbra pegajosa y purulenta va aplastando las alegrías inconsistentes y las penas de los días ligeros. Solo volverán las oscuras mariposas del delirio, con sus misterios y sus espantos buscando una y otra vez la trampa esquiva, invisibles en el contraste con la luz del ventanal, volverán, arrastradas por la ventolera de su destino para volarvagar sin luna dividiendo la noche en dos perfectas mitades; la una de plena ausencia y la otra de doloroso silencio. Esas sí volverán.


domingo, 11 de noviembre de 2012

MONOLOGO BARROCO PARA UNA BARONESA SECRETA

Para Tere e Isidora

Y reapareces amiga en una esquina imposible pero real de esta quieta mañana de domingo, inesperada y casual, reapareces desde el tanto tiempo sin olvido posible, con la misma cercanía y el igual cariño, ahora con los sustos de las replicas y los apagones de tu telúrico terruño del trueno. Reapareces, aunque nunca has desaparecido, ahí reiventándote, quejándote que no es fácil de pronto quedar sin hacer nada cuando es todo lo contrario porque ahora es cuando puedes hacerlo todo. Tú me recuerdas en ese café callejero en medio del tumulto y el tráfago de los funcionarios encorbatados y las alegres damas de shopping, conversando de nuestras secretas poéticas incipientes, yo te veo feliz en tu Iloca de azulmar y verdebosque acordándote de mí mientras caminas por esa playa trágica de las arenas inundadas. Ahora, reviviendo un como decíamos ayer conversamos de nuestras ya maduras literatura, de la sensual inspiración que provocaba la recatada Baronesa y del dulce recelo que causaba aquel misterioso Mister; de tus últimas fotografías donde cada vez te vas viendo más y más joven como si ocultaras en algún lugar un retrato donde se acumulan los años sin tocarte, mientras yo por más que envejezco sigo igual cantando como la muy consecuente chicharra (Tettigades chilensis); de la antigua paradoxa que selló nuestra perpetua hermandad; de esos hermosos versos que escribiste: “que bebemos embriagados / en la humedad de nosotros”, porque veo en ellos el tenue verbo pudoroso de la esquiva y contenida Isidora del Arco del Fuego; y también del sino aciago que el día más triste de todos nos marcó con ese dolor insobornable. Mientras el dialogo se aviva y se va extendiendo en un hilo de imperceptibles colores, la amistad pura y la cercanía sin limites va corriendo por la primavera, brotando, creciendo, floreciendo como si el antes solo fuera la víspera del grato hoy de este encuentro. Poco antes de despedirnos me cuentas de tu nuevo sueño de hacer un taller de poesía infantil, y sonrío reconociendo el doble rostro alegre a mi querida amiga, la tierna profesora y la ardiente poetisa. Sí, fue muy grato el encontrarnos sin pensarlo en este aquí y este ahora imprevisto, fue un recuperar cercanías que habían quedado atrapadas en un pasado que parecía irrecuperable, pero no era así, y sentí con íntima alegría que el invierno se alejaba con sus pasos dolorosos y tu piel palpitaba otra vez con la savia de la vida. Nos despedimos felices en esa esquina virtual de la social network, me fui confesándote como siempre mis cariños de siempre, te fuiste dejándome en la mejilla la huella de tus labios marcadas por el beso de tu TQM. Vale.

La Cisterna. Octubre 7, 2002

OTRAS LLUVIAS

(Ejercicio de composición del tipo cadavre exquis transtemporal)

Afuera en el olvido comienza a llover con ímpetu. Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado. Llueve sobre la arena, sobre el techo, el tema de la lluvia: las largas eles de la lluvia lenta caen sobre las páginas de mi amor sempiterno, la sal de cada día: regresa lluvia a tu nido anterior, vuelve con tus agujas al pasado: hoy quiero el espacio blanco, el tiempo de papel para una rama de rosal verde y de rosas doradas: algo de la infinita primavera que hoy esperaba, con el cielo abierto y el papel esperaba, cuando volvió la lluvia a tocar tristemente la ventana, luego a bailar con furia desmedida sobre mi corazón y sobre el techo, reclamando su sitio, pidiéndome una copa para llenarla una vez más de agujas, de tiempo transparente, de lágrimas. Llueve con tanta fuerza que nuestro aposento se quiebra y el viento y el agua de la tempestad penetran las paredes y ventanas: nos invaden, nos atraviesan. Procuran jalarnos adonde las almas se apagan, adonde el hielo es más delgado. Sigo contemplándote con la punta de mis dedos, con mis brazos que a ciegas te sostienen y te aproximan hacia mí, con deseo de mantenerte aquí para siempre. Estás tranquila y pensativa a mi lado, cálida como la respiración apaciguada que emana de un beso joven, de un beso fiel. Comprobamos que nuestras caricias y nuestro amor están condenados; lo aceptamos y damos bienvenida a la ira de la melancolía, quien ahora se venga de nuestro desafío. El cuarto se inunda, nuestros miedos menguan al borde de la superficie. Entre la zozobra y entre el furor nos ahogamos en saliva, en miradas, en fragancias de perdición y en la furia del desasosiego. Lentamente morimos, víctimas de nuestra oposición, de nuestros deseos de vida y de muerte, de nuestra irrevocable travesura. Esta lluvia que ciega los cristales alegrará en perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe. La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada, de mi padre que vuelve y que no ha muerto. Los brazos abiertos hacia ti y el rostro triste, la lluvia repicando en el asfalto, y todos los inviernos en ese único lugar.


Bibiografía cuantificada:
i.- Síncope. Gerardo Careaga. 179 palabras.
ii.- Llueve... Pablo Neruda. 119 palabras.
iii.- La Lluvia. Jorge Luis Borges. 95 palabras.
iv.- El Cristo de la lluvia. F.S.R.Banda. 23 palabras.

Nota.- Cadáver exquisito es un juego por medio del cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, en la cual los autores jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir lo ya escrito, y después la pasaban al siguiente autor. De esta forma se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al metodo sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. Decía Rulfo que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte: para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles, sin repetir lo que han dicho otros. En tanto metabolismo continuado de anteriores lecturas, podría considerarse si la literatura no es en sí misma un gran cadáver exquisito a partir de temas y preocupaciones bastante simples.

Imagen: Fotografía del compositor, “Lluvia del 20 de octubre de 2012”

domingo, 4 de noviembre de 2012

EL FUEGO QUE DEVORA

“Pero yo hago brotar de ti mismo el fuego que te devora”. Lamentación por el rey de Tiro. Ezequiel XXVIII:11-19.

Los días, los meses, los años, y los que vengan, no han borrado esa marca de fuego en tu piel y mi piel, esa unión primitiva y animal que perdurará como cicatriz, cárcava o grieta porque no hay olvido cuando se ha vivido y sentido la intensidad del amor con esa pureza que tú me regalas y me hace vivir siempre sediento del agua clara de tu manantial de ternuras. Porque tú eres la dueña de mi verbo ciego y de mi imaginario de espantos, y lo que florece en el lado transparente de mis poemas sin versos te pertenece porque en ti la semilla de mi deseo brota, crece y florece bajo el hechizo de tu piel desnuda que me ilumina e inspira como la luz de desatada luna llena. Sé que a veces mis deseos te invaden, te violentan, te saturan, pero debes saber que solo en ti está la llama que los enciende, que en ti ardo y por ti soy un pequeño dios en continua deflagración, pero tú que perdonas mis locuras y mis ausencias también perdonaras ese fuego que me abrasa porque yo fui el que despertó tu piel y tu cuerpo, el que poseyó tu ansiedad virginal, el hombre de barro, el del rostro mentido, el que te sedujo con la palabra quemante, con el verbo encendido, con los deseos en carne viva, con todas las fantasías expuestas abiertamente, sin otro afán que seducirte. Sé que has borrado mi careta de tu memoria, que me niegas tres veces cada noche, sé que mi nombre te repugna cuando recuerdas su falsedad y su asedio, pero también sé que vivo allá en el fondo de tus entrañas de hembra, en el laberinto oscuro y secreto de tus instintos, y lo sé porque tú también vives y reinas como siempre y para siempre aquí en el fondo de mis vísceras de macho, en el laberinto sombrío y pervertido de mis instintos, y ambos sabemos que eso no podemos evitarlo porque quedó sellado por el fuego que ardió desde la zarza del desierto inconsumida. Mas ahora soy yo, soy el otro yo verdadero, el oculto que soy, el que te ama sin máscara ni engaños, el que te ama al final de su camino, el que te ama y desea, el que te busca y necesita, el verdadero hombre detrás de los nombres falsos y los rostros equivocados y los seudónimos codificados, sin embaucamiento ni falsías, abiertamente, soy el tímido que te amó desde el principio pero que no se atrevió a mostrarse como era, el que se escondió de ti una y otra vez, cobarde y asustado, el que se repartió entre un falso profeta, un juglar de prostíbulos, un mago de circo o un arcángel pecador, y tú a cada uno de esos ellos-yo lo aceptaste, lo comprendiste en tu Amar infinito, con tu ilimitada ternura lo cobijaste como un hijo maldito, a cada uno como un íncubo consumido por el fuego que lo devora y que también a ti te quema.


sábado, 3 de noviembre de 2012

PERPETUACIÓN INCIPIENTE


A Casandra

Amada serás para siempre a través del tiempo y la distancia, a pesar de las máscaras y de los nombres, se te evocará cada vez que la soledad invada e irrumpa el insomnio con su oleaje frío y cortante, se te buscará por los rincones donde habitan los fantasma en silencio y sin sombras, por entre los arbustos verdilocuentes de los bosques de coníferas de un sur extraño o ajeno, por las siniestras calles saturadas de la penumbra imponente del crepúsculo irreversible, por la extensa noche del plenilunio de noviembre, se te buscará entre las pequeñas flores de los tréboles silvestres y también en los humedales de la memoria donde crecen las hierbas del desamparo. Nunca se te olvidará porque todo imposible es un fuego continuo que jamás se apaga y nunca deviene cenizas, estarás en las entrelineas de tus poemas de tristezas y tu voz permanecerá vigente y sin eco leyéndome aquellos versos que me gustaban bajo un frondoso ceibo de besos rojos, recostados en la grama mientras yo busco en el cielo tan azul el intersticio por donde escaparnos, otras veces estarás en las antiguas fotografías desvaídas con tu pelo negro y mis dedos enredados en su cascada perfumada, o con tus manos pálidas que seguirán acariciando mi rostro mientras te miro a los ojos con la vehemencia de adolescente enamorado, o te encontrarás algo dispersa en las rosas del jardín de los atardeceres cuando su belleza silenciosa y su sutil aroma inmaculado traigan el espejismo de tu imagen como en una quieta lejanía. Borrarás las buenasnoches previas y las malasnoches que vendrán, ocuparás el plinto más alto del templo de las vestales ingenuas o ilusas, reinarás por tu reino de encanto desde el torreón mayor de tu castillo inexpugnable, escardando y develando el desengaño con la lenta parsimonia de un amanecer de invierno. Perdurarás en los detalles cotidianos, en el cristal entristecido de la copa en cuyo borde permanece el dibujo de tu labios perfectamente burilado como un conjuro maligno, en el espejo que se extravió en la obsidiana de tus ojos, en la puerta que se quedó entreabierta esperándote con su cerrojo vencido, en el vidrio de la ventana que te vio por ultima vez y se trizó atrapado por la nostalgia que recién comenzaba para siempre, en tiempo que sigue sucediendo en una inercia circular y monótona, o en la distancia que va dejando de ser territorios y se visualiza más como un muro infranqueable o un túnel sin salida. Perdurarás, pero invisible como las piedras o el limo.

Nota.- Casandra fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos.

jueves, 1 de noviembre de 2012

CONVERGENCIA, PERDICION Y FUGA

Será un día de semana, entre martes y jueves, cuando todo tiende a la rutina y todos son solo caminantes apurados y pasajeros sin rostros entre el tráfico del demonio y las calles atestadas. Me iré calladito como el penúltimo linyera por el loco camino a esa tierna locura; hacia el primer valle transversal cruzando un río y bordeando otro, atravesando las montañas de las altas nieves eternas, la divisoria de las aguas de los deshielos, después la suave y monótona pendiente oriental hasta la ribera del grande río de los camalotes donde sé que no me espera tu boca mía. Nada de avisos, entraré un día en tu día como un ciudadano cualquiera por ahí por Avenida Francia a preguntarte por Suipacha y a ti se te paralizará el corazoncito al reconocerme, actuaré como si no nos conociéramos, conversaremos un buen rato de trivialidades de turista y paisana mirándonos a los ojos, yo estaré muy nervioso y formal, tímido como soy no me atreveré ni a tocarte las manos. Imaginá, vernos sin tocarnos las manos después de tanta soledad contenida, no podrás negar que será el más bello acto poético que has vivido y vivirás aunque sea una locura dentro de la locura, pero que importa si seremos inmortales hasta volver vernos a los ojos y eventualmente sí en la próxima me atrevo, a tocarnos las manos. Ahora bien, aquí viene la pena, vos sabés como he sido contigo, te he tratado como una joyita inencontrable, me he humillado ante esa maldita gata que a veces aflora en tu alma celosa, te he soñado con obsesión y vehemencia, te he ido seduciendo y reseduciendo por mucho tiempo y muchas veces, he pecado por ti de palabra obra y pensamiento, que te he llevado de la mano por tortuosos y voluptuosos senderos que ni imaginabas que existían, te he hecho pecar de palabra, de imagen y quizas de obra, he aprendido tu lunfardo solo para alcanzar a tocar la fibra mas primitiva de ti, te he sobornado, embaucado, hechizado, seducido, engañado, nunca ilusionado, porque necesito saberte mía sin importar la distancia y la imposibilidad, has sido mi musa inevitable y mi inspiración recurrente alojándote en todos mis verbos como las madreselvas en los oscuros zaguanes donde se besan furtivos los amantes, he recorrido aquellas callecitas ciego y extraviado, viste, he navegado entre las islas y los camalotes de ese tu grande río buscándote en las noches con o sin luna, pero pebeta linda, chantá, que vos no sabes cuanto me hieres y dueles, creo que es suficiente por esta vida, aquí me bajo, ya me doy por muerto para este sueño, che madam vos sabés, así que después de ese loco verte me iré otra vez por ahí a buscar para siempre como antes tu silueta perfilada en las figuras que se forman en los muros empapados por todas las lluvias que me restan. Vale.

domingo, 28 de octubre de 2012

VUELVE...

Vuelve la fina llovizna, garúa, sobre el pasto y los rosales del jardín, vuelve la recurrencia de tu imagen vagando por esas calles sin dejar sombras ni huellas, vuelve la herida de la obsesión que atraviesa la carne encendida, retornan a sus territorios tus provocaciones, tu fuga y tu soledad esparcida entre los pétalos muertos de esta primavera desolada. Vuelve tu silencioso vuelo de mariposa entristecida que busca y rebusca el polen prohibido que alimenta tus sueños, guiada en el azar de los días por la tibieza de una piel que se vuelque en tu piel y se derrame en todas las caricias posibles, que irrumpa en tu vida con estruendo de ventolera y con la delicadeza de las ardientes brisas del verano. Vuelve tu silencio de piedra o zarzamora, tu lejanía de crepúsculo en la plaza del pueblo, tu ausencia perfumada de tierna soledad, de misteriosa voz que se va volviendo eco inasible hasta ese silencio de piedra o zarzamora, de nada. Vuelve tu voz en su mutismo como un castigo desde el infierno del deseo, todo es abandono o retirada en la vorágine de saberte y no tenerte, de cercenar la imago de la concavidad vertebral de tu cuerpo de niña hembra caminando desnuda y ruborizada por los estrechos senderos de las pequeñas perversiones del fauno que huele tu contigüidad con la turbación insoportable del macho relegado. Vuelve tu imagen de niña sonriendo en premonición de la lluvia del anochecer, esparces tu ternura tibia sobre el gris reflejo de las baldosas y en las gotas tremolantes que afanan en las brillantes hojas de los rosales, los pájaros se acercan a tu pelo asustados de la certeza con que irrumpes este día quebrando tu silencio aciago, las oscuras nubes se van llorando hacia la cordillera envidiosas de tu boca que no besa y de tus ojos que miraron la tarde sin verlas. Vuelve el triste menester de traducir tus sonrisas sembradas en los surcos del agobio y del desaliento del que nunca te poseerá más allá que en tu imagen grabada a buril en el duro metal de la memoria. Vuelve la imperiosa necesidad de buscar tu reflejo oscurecido en los charcos atardecidos que esperan la noche para infiltrar sus aguas especulares y en el asfalto mojado de las calles que te vieron pasar como un susurro sin mirar hacia atrás bajo la llovizna que no te alcanza, para encontrar aunque sea un tenue reverbero de ti antes que estos espejos imaginarios se evaporen borrándote.

miércoles, 24 de octubre de 2012

BORRARNOS


Nos borramos entonces, nos borramos juntos del mundo, corremos el telón final y sin reverencias ni agradecimientos hacemos un mutis por el foro, nos deshacemos en un humo azul como de buen tabaco, en un vaho dulzón que se disipa mientras se escuchan los chasquidos de nuestros besos, los susurros de amor y deseos, mientras se mueven, cimbran, agitan impúdicos los cortinajes de la ultima opera, nos borramos desapareciendo de todo y de todos, nos hundimos en nosotros mismos, prófugos y náufragos, desparecidos sin combate, ausentes voluntarios, solo nuestros, tú de mí, yo de ti, huidizos, sigilosos, fugitivos inalcanzables, no importa que lloren los nietecitos y nietecitas por la güeli y el tata, que los hijos muevan la cabeza como diciendo: "nunca va a aprender", nos borramos sin pagar los impuestos ni las deudas, sin equipajes ni cantimplora, sin adioses cursis ni nosvemos formales, nos borramos de repente, de súbito, instantáneos, nos borramos besándonos enfrente de todos y de todas, sin guita ni pasajes, sin mapas ni brújulas, nos vamos yendo asiluetandonos, difuminándonos, como escapando por lo márgenes, por la grietas que deja la realidad en los muros de los amantes, nos evaporamos, nos escabullimos por los senderos plateados de los morbosos caracoles, nos volamos como libélulas, desertamos del ejercito de los solos, nos largamos a volar por las cornisas, nos esfumamos fumando espero, nos escurrimos del hoy y del aquí como de lado hasta llegar a la esquina y escaparnos caminando tranquilitos como si no fuéramos nosotros. Nos borramos cruzando este aterrador espacio tiempo del sin día ni hora, las encapsulantes facetas del cristal del encierro emocional, el gredoso cenagal de todas las nostalgia, el desierto desolado de los afectos verdaderos y la grande marisma de los amores perdidos u olvidados. Huimos por los caminos del infierno de los que nunca se atrevieron barajados en el tumulto de caras desesperadas, disfrazados de estatuas o de pájaros, enmascarados para un carnaval perpetuo, confundidos entre la multitud de los que se aman sin esperanza nos damos por perdidos, por extraviados, por absolutamente omitidos. Nos despintamos de los oleos con antiguas cetrerías de vizcondes y baronesas, de los acrílicos cubistas o surrealistas y de los vitrales coloreados de las oscuras y sagradas catedrales. Nos tachamos de todas las listas, listados, inventarios y enumeraciones, nos desvanecemos de un suspiro, nos quitamos del medio apegaditos, acurrucados, apapachados, secretamente apareados. O simplemente nos borramos y ya.

domingo, 21 de octubre de 2012

ENTREDELIRIOS DEL QUIERO


Quiero borrar las huellas vestigios sombras de aquellos fantasmas invencibles que en algún momento poblaron tu días, invadieron tus rincones, tocaron la rosa encarnada y libaron su perfume y su esencia, quiero descubrir quien eres cuando vives lejos de mí y cuando me sueñas cerca de ti, quiero inundar tu alma de extrañas sensaciones, anegarla con la plena vigencia de mis deseos por tu cuerpo, quiero que sientas mis intimas vibraciones como un estremecimiento y un escalofríos que te desolla y devora y quema hasta la total incineración, quiero saber más que creer que me deseas, y que esos deseos se reflejan en tus ojos como altas fogatas en la noche sin luna, quiero sentir tu atávico poder sobre mí, tu imperio tutelar sobre mi sangre, hundirme sin salvación en tu inquietante embrujo y salvaje inspiración, quiero vivir en el asombro de este encuentro de azar y sino, quiero estremecerme ante la evidencia de un oscuro sueño que se cumple a pesar de su odiosa imposibilidad, quiero oler tu perfume de hembra que me provoca con la misma inquietud de cuando vivía buscándote en otros rostros y otros cuerpos, quiero acariciar tu pelo, tu rostro encendido, recorrer el borde de tus labios entreabiertos dibujándolos para siempre en mi memoria, quiero tocar con reverente ansiedad tus pechos plenos antes de deslizar con suavidad mi mano por tus piernas en una lenta e vehemente ceremonia hasta estremecer y romper el muro de tu pudor bajo el primer resplandor lunar, quiero socavar los fundamentos de tu recato y tus miedos, de tu soberbia de reina distante y de tu vergüenza de virgen intocada, quiero contaminar tu linaje de purísima vestal del templo con mi asedio de deshonesto fauno del bosque, quiero arrastrarte al delirio, a la locura y a la embriaguez para que te pierdas en el mismo desconcierto en el que deambulo extraviado sin saber por donde va tu rumbo, quiero ir palpando con la sutileza de un arácnido invocante tu piel encristalada en su contorno de hembra expandida sobre el lecho, quiero percibir la ansiosa aceleración de tus latidos cuando alcanzo a rozar tu desasosiego y te asomas al abismo del goce con el vértigo del deseo espasmo. Pero no quiero compartirte con quien esté allí ahora más cerca de ti que yo, aunque solo sea en cercanía de distancia porque nadie mas cerca de ti en ternura y deseo que este linyera que te mira y mira desde la vereda de enfrente.


DURMIENDO EN LA ROSA DORMIDA

Me dejaré dormir entre esa rosa impúdica y tu boca de besos en el jardín lunar de tus caricias, te soñare extendida sobre lecho y sal, navegando por tus mareas que suben por el río hasta inundar las islas de mi desamparo sin ti, mía en la silente nocturnidad que abarca todo el espacio que nos duele en la piel horadada en las ausencias sin destierro, mía en la mano que toca y en el reflejo de los cuerpos escurriéndose atravesados de luzluna por el borde del sueño, mía dormida en la sinuosidad inconsumada del deseo. Y te doy besitos calladitos para no despertarte, levanto suave y lentamente tus sabanas y te miro... te miro allí dormida, y veo en el escote abierto la amplia plenitud de tus pechos, y veo tu camisola subida por tus muslos y contemplo tus piernas desnudas con el arrobamiento del macho hambriento. Y permanezco ahí, insecto macho libando la rosa en su brote carnal, urgido de pétalos perfumados de rosa y lavanda, saboreando el sabor de perdido allá en tu boca por el día sin ti, recuperando la intimidad prohibida por la impenetrable distancia, sorbiendo la humedad vegetal a lo largo de tu lecho, buscando los vestigios de la espuma y la huella de la esponja que acariciaron en mi nombre tu cuerpo mientras soñabas mi ojos mirando el secreto nacimiento de Venus. Es que yo solo quiero dormir apegadito a ti para olvidarme del mundo que no entiendo, vagar delirando por el perfume de tu cuerpo, soñarme en ti feliz como niño extraviado en un cuento de hadas, navegarte costeando tu silueta de norte a sur y de oriente a poniente oteando tus horizontes desde las cúspides de tus cálidas geografías, ir como en un sueño en el sueño soñándote soñándonos y encontrarnos de pronto de frente, sin pensarlo ni esperarlo en la Avenida Santa Fe entre Borges y Anchorena, y caminar de la mano en silencio hasta la próxima esquina y despedirnos ahí mismo para que el sueño no termine y volvamos a encontrarnos noches tras noches en esas mismas callecitas. O quizá mejor nos encontramos en la misma Avenida Santa Fe, pero entre Maipú y Esmeralda, bajo la perfumada sombra azul violácea de ese jacarandá, a la salida del metro (subte, para vos) San Martín, y buscamos un discreto cafecito donde sentarnos a contarnos las vidas que hemos vivido antes del encuentro, cuando no nos existíamos y nos buscábamos equivocados de rumbo por las dos ciudades equivocadas.