lunes, 19 de agosto de 2013

DE MIEDOS E INCISURAS


Tememos seguir buscándonos por otros laberintos más allá de los meandros de este ahora donde nos encontramos cegados perdidos extraviados, como si esta circunstancia fatal fuera el limite frontera deslinde de lo racional o lo posible, confundiendo con certeza la falacia que a partir de este aquí entraremos en lo prohibido, en la locura salvaje de dos almas que se necesitan hasta lo sublime sin entender (ni necesitar entender) el porqué de esa necesidad ni asumir las imposibilidades, la distancia y la mísera realidad que cada uno vive en su propio mundo ancho y ajeno. Tememos cruzar el muro que nos hemos construido y detrás del cual intuimos sabemos creemos existe aquel soñado paraíso inalcanzable. Tememos dar un paso que nos despoje de los sayos en una brutal reciprocidad, aun sabiendo sintiendo viviendo este extraño amor que nos embriaga con su cotidiana vendimia, con sus ansias de entregarnos y los deseos de poseernos, con el miedo a volvernos vulnerables, a ser al fin lo que realmente somos y decirnos lo que verdaderamente sentimos, y que nunca nos atrevimos a mostrarle a nadie porque nunca antes habíamos encontrado a nadie capaz de aceptarnos como somos, ese miedo. Miedo a la pasión desbordada, a la caída de las autocensuras, miedo a ser libres e ilimitados. Miedo a las pulsiones, las fantasías, los instintos en blanco y negro, la comezón en el hueso sacro, la sensación de otra piel en la yema de los dedos, los labios adormecidos por los mordiscos, las palpitaciones en el pubis que se cimbran en el borde del dolor, el restriego de los cuerpos ciegos en sus lúbricas luces secretas, las frotaciones de las piernas en la trabazón de la búsqueda del acople final. Pero no debes temer a nuestros miedos, pues besaré primero tu Incisura jugularis con besitos breves como de cariño hundiéndome en tu perfume y en la tibia suavidad de ese pozo de dulzura. Deslizare luego mis labios en fuego por el borde convexo de tu clavícula de ida y de vuelta: hacia el lado de tu corazón y después a tu diestra. Después, en un delicado viaje de besos navegaré como dormido a lo largo de tus Incisuras claviculares en la diestra primero y después en la siniestra y entonces, ebrio de tu piel clavicular y con furia de naufrago me dedicaré a tu boca. Solo después iré a por saciar mi sed en la sed de tu cuerpo, a desbrozar insistente e incesante la confusión la noche, mientras tu duermes cansada de los festejos de ese antiguo carnaval del adviento ya sin temer a nuestros miedos.

Notas anatómicas.-
Incisura jugularis: Es la pequeña cavidad o "pocito" que se forma debajo del cuello.

Incisura clavicularis: son los surcos que se encuentran a cada lado de Incisura jugularis.

sábado, 17 de agosto de 2013

BURILACIONES



“La vida siempre se está viviendo en tres dimensiones; en la memoria, en la realidad y en la imaginación”.
Summa Atica, CLXIII. Varelio.

Esa tarde inventamos el río, fue como un avenimiento centrado en la necesidad, la sed nos tenía hinchadas las lenguas y ya los cóndores nos sobrevolaban presintiendo que pronto íbamos a ser cadáveres de carnes resecas dispuestos sin tajar en su mesa soberana. Sobre otra mesa vimos aquellos objetos que la memoria se niega a perder, con sus registros entintados por las siemprevivas de los mejores recuerdos. El pomo de cierta puerta en cierta casa en cierta calle que ya no existe, una moneda antigua con los números del año carcomidos por el óxido, el vaso azul que nadie usaba porque todo lo que se bebiera en el tomaba el sabor a limón del toronjil (i) y olía a persistente benjuí que después contaminaba los sueños, una llave que nunca tuvo cerradura que la justificara o explicara su constante aparición en los sitios más inverosímiles de la casa, las tenazas con que se removían las brasa del brasero mientras allá afuera la noche y la lluvia asolaban las horas con su monótono murmullo. El tarro de hojalata de la madre con botones de todos colores y tamaños con que jugábamos niños en los días lluviosos en que no se podía salir a jugar al patio con pozas o al jardín enlluviado. La colección de estampillas del padre ordenadas por país en sobres blancos distintos a todos los sobres vistos hasta ahora con su letra inolvidable en tinta china negra. Una misteriosa y aherrumbrada medalla de cobre conmemorativa de las batallas de Placilla y Concón, de la Guerra Civil de mil ochocientos noventa y uno, que se encontró semienterrada en el patio al lado del ciruelo y que después desapareció como si hubiera vuelto a su eterno extravío. El color preciso e irrecuperable de las dalias del jardín materno que no era el magenta si no más bien un púrpura lejano de olvido insoportable. Un conejito de hule, de chaqué, con sombrero de copa y un ramo de flores con el que jugaban las hermanas y que se perdió como todas las cosas que pierden vigencia con el tiempo y que cuarenta años después se volvió a ver tirado en el barro del aluvión que asoló el norte minero por la lluvia de las últimas horas del día diecisiete de Junio de mil novecientos noventa y uno, y primeras horas del siguiente. Como hace la flor cuando se engaña y asume la víspera en pleno plenilunio, así se reviven esas cosas, y lo sabíamos muy bien cuando inventamos asustados el río para que no nos comieran como tasajo los cóndores.


(i) Toronjil, melisa, citronela u hoja de limón (Melissa officinalis), Es una planta de poder que induce un sentimiento de realidad en los sueños, con lo que estos se vuelven más intensos, más vívidos y más surrealistas. Todas esas características pueden llevar a desarrollar un sueño lúcido y tomar conciencia de que estás soñando mientras se sueña y así tomar tus propias decisiones dentro de él. No se desarrollan sueños lúcidos cada vez que se ingiere la infusión antes de dormir, pero es más probable que ocurra.
Wikipedia.

N.N.


Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,
de esas que no se tocan por temor a romperlas.
Tu Collar de Perlas, José Angel Buesa.

Será lo que será, seguiremos como sea que el destino nos tenga ya emborronado con su tinta azul violeta aún húmeda y su letra finita e ilegible en los papeles de las vidas posibles, que importa si ya vamos confundiendo voluntariamente ciertas realidades especificas con las virtualidades de las pobres esperanzas, cruzando etapas, creando sueños que vivimos, sentimos y fantaseamos noche a noche, y yo siempre esperando tus vehemencias y tú siempre esperando los susurros de mi voz que no te llega, y mis manos en tu piel desnuda y tibia descubriendo lo que sería el mundo sin ti. Sabrás que el deseo que deseo habita en ti, está en ti, y ya no tienes escapatoria porque me fracciono, me disgrego, me vuelvo arena de mi para ir hacía ti, así, viejo, cansado, saturado de este otro perro mundo que no logro entender, con el frío cristalizado en mis huesos, la barba escarchada y los ojos enrojecidos, con toda la pena a la rastra. Y tú allá en tu guarida de serpiente sin ojos arrepatingada entre las aguas vertientes de la fuente del Niño de la Espina, sutil, cristalina y vertiginosa mientras tu sombra esquiva camina rodeando la fuente, cruzando el parque hacia el oriente, dobla a la derecha y sigue cabizbaja, tu sombra, bajo una alameda de altos árboles deshojados por la tristeza más que por el otoño, hasta el final de la arboleda donde hay un escaño verde y en el durmiendo un linyera viejón, de barba cana y largo pelo canoso, mal vestido con raídas ropas de distintos colores y algo sucio, tapado con diarios y cartones, al que tu sombra se acerca calladita y le deja una cajetilla de cigarrillos, un ejemplar de tu libro y un pañuelo con tu perfume, para cumplir el rito casi funerario que tu corazón te canta al oído. Mientras todo eso sucede/sueñas oirá como de lejos, siempre tu sombra, que alguien canta, es la Tebaldi cantando Un bel di vedremos de Madame Butterfly, quizás se le llenen, a tu sombra, los ojitos de lagrimas, no importa, el linyera seguirá durmiendo y no podrá verte así, vulnerable (y triste). Cuando termina el canto, se aleja despacito, tu sombra, y de ahí se vuelve a la fuente del Niño del Espina y se arrepatinga entre las aguas vidriosas y vertientes como la misma serpiente sin ojos que eres. Después volvimos por donde mismo y nos despedimos, ya casi clareando, en la misma esquina del parque donde nos habíamos encontrado. Te fuiste difuminando en esa claridad inicial del día y yo me volví al escaño a sentir los vestigios tu presencia allí donde siempre te sueño. Vale.


domingo, 11 de agosto de 2013

NUNCA SOLA


Tell me dear, are you lonesome tonight?
"Are You Lonesome Tonight?", Roy Turk y Lou Handman.

Nunca estas sola, nunca, siempre estoy por ahí en cercanía, en los rincones donde se acumula el polvo de los días, en los ceniceros donde vas dejando las cenizas que te quedan después de pensarme, en los espejos donde te ves y me ves detrás tuyo como una sombra cristalina, casi invisible pero intensa en su vaho de reminiscencias que te arde en la piel, en tu boca mordida o besada, en las cucharas, en la bombilla del mate que te quema la boca en su pequeño beso, en los reflejos de las copas y los vasos, en la bata amarilla que te cubre como un cuerpo que te posee, en los anteojos que no te dejan verme como quisieras verme, en los ruidos de la calle, en entre las sábanas donde duermes como si estuvieras sola aunque nunca estas sola, nunca, siempre estoy por ahí en tu cercanía, en los rincones donde se acumula el polvo de los días, en los ceniceros donde vas dejando las cenizas que te quedan después de pensarme, en los espejos donde te ves y me ves detrás tuyo como una sombra cristalina, casi invisible pero intensa en su vaho de reminiscencias que te arde en la piel, en tu boca mordida o besada, en las cucharas, en la bombilla del mate que te quema la boca en su pequeño beso, en los reflejos de las copas y los vasos, en la bata amarilla que te cubre como un cuerpo que te posee, en los anteojos que no te dejan verme como quisieras verme, en los ruidos de la calle, entre las sábanas donde duermes como si estuvieras sola aunque nunca estas sola, nunca, siempre estoy por ahí en tu cercanía, en los rincones donde se acumula el polvo de los días, en los ceniceros donde vas dejando las cenizas que te quedan después de pensarme, en los espejos donde te ves y me ves detrás tuyo como una sombra cristalina, casi invisible pero intensa en su vaho de reminiscencias que te arde en la piel, en tu boca mordida o besada, en las cucharas, en la bombilla del mate que te quema la boquita en su pequeño beso, en los reflejos de las copas y los vasos, en la bata amarilla que te cubre como un cuerpo que te posee, en los anteojos que no te dejan verme como quisieras verme, en los ruidos de la calle, entre las sábanas donde duermes como si estuvieras sola aunque nunca estas sola, nunca, porque yo te voy siguiendo instaurado para siempre en ti como la sombra misma de ti misma.

SUEÑO DE ESCARABAJO


En fin,
serás el arquetipo de todas las Reinas,
y yo el oscuro poeta que la encanta. (i)

Y vendrá la cercana primavera o el más lejano verano con sus días calidos, sus soles instaurados y sus frescos atardeceres, y vendrá tu perfume a rondar mis ansias de tus dulces ternuras, de tus sonrisas pícaras y tu voz tranquila cayendo suavemente sobre mi alma como pétalos de cerezos sobre las aguas de un río incesante. Y vendrá tu cuerpo semidesnudo apenas oculto por ese mito de una sensual enagua con la tibieza de tu piel que mis dedos han soñado por los años vacíos de tu cercanía concreta, tu cuerpo frágil como de breve ninfa transparente, tu calor maduro como un aura que llena los sentidos del aroma acaramelado de las perdidas vendimias otoñales. Vendrá tu boca otra vez a besarme como en ese antes extraviado, a marcar de besos tiernos los solitarios caminos del amor y de arduos besos quemantes los territorios del secano dormido que se va amarilleando de pena por las estaciones a la espera de la lluvia. Vendrán tus manos delicadas a hacer florecer en caricias las semillas escondidas o muertas de mis deseos, a rasgar los sellos de la soledad carnal, a derrumbar los muros que cercan las pasiones contenidas y las breves lujurias, tus manos recorriendo la piel viva del fingido ermitaño. E irán tus labios paso a paso buscando los acantilados donde los besos anidan como pájaros vencidos por los vientos de las ausencias, y por los recovecos de las oscuras cavernas donde van a dejar sus huesos los saurios del espanto antes de morir de desamparo en las calles atestadas de rostros desconocidos. Irá tu cuerpo a entibiar las oquedades del destierro para romper los vidrios congelados de lo que pudo haber sido y ya no fue, a liberar los vuelos de los inquietos y zumbantes moscardones de las memorias atesoradas de ciertas tardes, en cierto lugar a cierta hora, siempre en gratas penumbras. Volverán a revivir los sueños petrificados en los mármoles huraños y reverdecerán las magnolias en sus esquivas latencias. Y habrá un bosque y jardín, libros, estatuas, aves, mariposas, escarabajos escondidos y metálicos, palabras, muchas palabras, y nuestras memorias: la casona con sótanos y patios, el ciruelo de mi infancia, soledades y mares distintos, áridos desiertos de un norte que no conoces y húmedos bosques que apenas imagino, recuerdos borrosos de amores perdidos y nítidos sueños que se cumplen. Tristezas, alegrías, asombros, esperanzas, deseos, temores, todo será compartido (i). Vale.

(i) Huida, F.S.R.Banda, 2001.

Imagen: Naturaleza muerta Barroca (Díptico). Jacinta Besa G., 2012.

Plasticina sobre acrílico + pigmento tornasol. 40x30 cm. y 30x30 cm.

domingo, 4 de agosto de 2013

Ultimo acto de “CORAJE CORAZÓN Y RITA”


Un texto de Diego F. Ramírez Gajardo

Como se mueren las mujeres como nosotras?, como se mueren nuestras madres, nuestras hijas, nuestras madres de las madres, hermosas y aferradas a sus collares de nadie, sin miedo, sin esquirlas en los ojos, sin decirle al mundo que se sienten solas cuando se sienten solas, sin decirle a sus hijos que las besen cuando  se agotan, cuando se cansan, como se mueren las mujeres como nosotras, se mueren encadenadas a las ventanas, a las puertas de las puertas de sus piezas, se mueren en sus habitaciones solas y grandes, se mueren en sus cuartos propios encerradas, muertas de hambre, muertas de rabia, se mueren enloquecidas y tienen pena cuando se mueren y tienen miedo cuando se mueren, que sienten las mujeres como nosotras antes de morir ¿de quién se acuerdan las mujeres como nosotras? A quien le dedican la muerte las mujeres suicidas? Cuando dejan cartas de amor o de odio, cartas de muerte con tinta negra, derramando lagrimas, cuando lloran las mujeres?, como lloramos las mujeres como nosotras antes de morir? Como lloran las mujeres cuando se acuerdan de su muerte? Cuando se ven ahorcadas a la vida de la casa familiar, cuando se ven con los hijos en los brazos, en el acantilado más hermoso de la costa de Chile, como se mueren las mujeres como nosotras? Como les corre la sangre por las calles, como las matan los hombres que ellas aman, como la matan los sistemas seductores que las hace defender la casa, como defender la vida, colgadas del alumbrado público, se mueren traficando perlas blancas en su cuerpo, se mueren en la frontera, en el territorio, en la ciudad de nadie, se mueren con quemaduras y marcas de hombres, se mueren esclavas y felices o se mueren felices siendo esclavas de hermosas fortunas o de cuerpos de bebes sin cabeza, se mueren decapitadas, y salen en la televisión, se mueren como héroes, ¿alguna vez se mueren como héroes? O solo se quedan escondidas en los techos de la familia chilena, se mueren las mujeres en la industria quirúrgica de sus cuerpos perfectos, se mueren afilando en el norte la belleza de su desgracia, se mueren en otros países, en otros continentes, se mueren las mujeres solas, siempre vamos a morir solas, aunque la herencia, la familia, los hijos chicos, los hijos grandes, las mujeres viejas, nosotros llorando a la bajada del tren, nosotras como las películas haciendo de la muerte un poema, nosotras como mujeres interrumpidas cuando son niñas y se miran al espejo y no se ven nunca, las mujeres como nosotros no existimos en los espejos, en los libros de historia, en la biblioteca, en la mente de los poetas, en la extinción, en el museo, en todas las partes donde hemos gestado y alimentado y vuelto a gestar a los obreros, las mujeres como nosotras somos la fabrica abierta del obrero, somos las madres del trabajador, pero ahí, justo en ese momento, las mujeres como nosotras volvemos a enfrentar la muerte como acto de perdida, las mujeres como nosotras mueren en el traslado al hospital, mueren  sometidas a la vida que una no elige, las mujeres mueren con lavados de estomago, mueren en el  intento del suicidio, y vuelven a morir cuando abren los ojos como volver a nacer en la misma historia donde te dejaron, hay tanta gente egoísta con nuestras muertes, las mujeres como nosotras, mueren en el accidente o por mala fortuna, mueren al beber sulfato de cobre o auto medicándose cariño, mueren tragándoselo todo antes de dormir, las mujeres como nosotras mueren con heridas físicas, mueren en el espectáculo de la muerte y lo ven tan de cerca que se sienten actrices protagonistas de su propio triste acontecer, les falta coraje les falta corazón irrita, irrita cuando una mujer muere al dispararse un tiro de revolver en la boca, mientras los niños duermen, mientras los niños miran, irrita ver una mujer que  muere por tatuarse una mariposa en el Hombro, irrita ver  una mujer que Muere Defendiendo a su hija en Estación Central, irrita ver una Mujer que muere atropellada Por Un tren en Talcahuano, irrita ver a una Mujer que muere después de dar a luz , o Una mujer que muere apuñalada en Una pensión, irrita ver a una Mujer que  muere al caer siete pisos de un edificio en Providencia.
Como mueren las mujeres como nosotras, mueren como prostitutas, como costureras, como sirvientas, como lavanderas, como empleadas de tienda, mueren como una bailarina o como una matrona.
Detienen a mujer que guardaba cadáveres de niños en un congelador / La mujer perfecta según los hombres / Así era la "mujer perfecta" un siglo atrás.
Coraje: (desde la puerta)
Como será la ciudad allá afuera sin nosotras?
Después de tantos años de encierro,
Después de tantos años esperando cartas de afuera,
Después de tantos años esperando una mínima carta de ti
Después de tantos años sin saber si estas muerta en la orilla de un  río o en una casa vacía a las afueras de la ciudad
Después de tantos años imaginando como es el mundo allá afuera sin mí,
Después de tantos años cortándose los brazos haciendo globitos con el filo de la sangre
Después de tantos años de pintarme los ojos para verme linda
Como será la ciudad allá afuera sin nosotras?
Después de tantos años con los hermanos muertos
Después de tantos años de ficciones y realismo mágico
Después de tantos años de miedo
Después de tantos años sin reírse en publico
Como será la ciudad allá afuera sin nosotras?
Como será la historia de Chile, sin nosotras
Como serán las historias no oficiales sin nosotras
Donde nos dejaran escribir nuestros nombres
Donde nos escondieron que hay tanto tanto que no nos damos cuenta
Como será la vida de las mujeres solas sin nosotras
Como será la risa y la muerte sin nosotras
Como será la cruz y el fuego sin nosotras
Somos tan felices, que me río de ti,
Somos tan felices que no puedo vivir sin ti
Como será la historia de Chile sin nosotras
Como será la ciudad allá afuera sin nosotras?

Nota.- Desde el 1 de agosto al 7 de septiembre se desarrollará la primera edición de FETEX, festival de teatro que se realizará en La Casa Rodante de Providencia y que comenzará con "Coraje Corazón y Rita", de la Compañía de Teatro La Carnicera, obra que marca el debut en la dirección de la actriz Priscilla Guerra. Como "una creación satírica frente a la conformación de nuestra idiosincrasia nacional, a partir de la influencia que ha tenido lo católico en nuestros círculos de poder y su accionar", define la directora al montaje que promete, según sus palabras, hacer "reflexionar al espectador a partir de la risa". La comedia negra cuenta la historia de tres monjas de claustro olvidadas en las ruinas de un oscuro convento que buscan, tras innumerables intentos fallidos, reencantar a la comunidad religiosa. En el marco de Teatro experimental la compañía de Teatro La Carnicera se atreve a mezclar un antiguo género teatral, auto sacramental, con la improvisación y la poesía del joven poeta chileno Diego Ramírez, contingente con las problemáticas sociales actuales.

lunes, 29 de julio de 2013

VERGENCIAS DELIRICAS


“El número de configuraciones cualitativamente diferentes de las discontinuidades que pueden producirse depende no del número de variables de estado (que puede ser muy grande), sino del número de variables de control (que suele ser muy pequeño).” Complejidad y el Caos: Una exploración antropológica. Carlos Reynoso, 2006.

Se derrama sin encender el día sobre los pastos asomados en los verdes verdeantes de sus invernadas que prometen furiosa primavera, los dedos deshojados de los árboles dormidos cruzan grises nubarrones en camino hacia la vertiente de una cordillera alzada en sus nieves y ventoleras, el frío se ciñe a la vastedad del paisaje inmediato inculcando la serenidad de un mediodía vertiginoso que ya rumbea por el borde de la tarde. Solemnes demiurgos beben las aguas casi extinguidas entre los guijarros redondeados por la infinita paciencia de la erosión del tiempo, el día se abastece de penas en ese bebedero que siempre amanece escarchado. Una luz algo podrida, acosada por las matas de hinojos y cicutas se esparce quejumbrosa como un hálito deformado por los estarcidos reflejos y las multitudinarias iridiscencias. Se vierte sin arder el día sobre los hierbas despuntadas en los glaucos verdeantes de sus renacimientos invernales premonitorios de rabiosa primavera, las ramas deshojadas de la floresta somnolienta atraviesan grises nubarrones en camino hacia la vertiente de unas montañas elevadas en sus celliscas y vendavales, el frío se apega a la vastedad del paisaje cercano induciendo la serenidad de un mediodía apresurado que ya se orienta por el filo del atardecer. Una luz de fermentos vegetales, acosa los hinojos y las cicutas esparciendo un vaho deformado por los estarcidos reflejos de los negros cisnes del desamparo y las iridiscencias de las transparentes mariposas. Ceremoniosos vestiglos sacian la sed en las aguas residuales entre los cantos redondeados por la ilimitada perseverancia de la erosión del tiempo, el día se abastece de penas en ese bebedero que siempre amanece escarchado. Una luz algo siniestra, amortiguada por los setos silvestres de hinojos y cicutas se propaga quejumbrosa como un aliento fluctuante por los coloreados reflejos y las profusas reverberaciones. Solemnes endriagos beben las barrosas aguas entre las piedras redondeadas por la infinita paciencia de la erosión del tiempo, el día se provee de lástimas en ese bebedero que siempre clarea congelado. Se vuelca incendiado el día entre los pastos cristalizados en los verdes verdores de sus rincones invernales prometiendo copiosa primavera, los ramajes vacíos de los árboles dormidos cruzan grises nublados en ruta hacia la vertiente de una cordillera encaramada en sus nevazones y borrascas, el frío se ahoga en la amplitud del paisaje colindante infundiendo la dulzura de un mediodía urgente que ya rumbea por la orilla de la tarde.

viernes, 26 de julio de 2013

EL INFIERNO ES NO TU


Y el silencio de las tumbas se lee en el susurrante del viento invernal que suele asolar los cementerios de los no soñados en los días fríos. Porque tú te me vas en medio de la lluvia, te diluyes en las aguas que agreden las rosas desvanecidas, te me vuelas hacia las goteras de las techumbres, te me escondes en las agonías de los gorriones ateridos de frío, sin soñarme. Pero estas ahí. Sé que estas ahí detrás de esa puerta infranqueable, atrapada en un silencio de altas piedras dormidas, prisionera de tus dulces recatos y de cercano pasado, y casi escucho tu voz, imagino tu risa, o toco tu pelo, pero sin existir, sin ser en ti, sin saber si me presientes, sin la magia de tu palabra o el hechizo de tus imágenes, sin poseer como antes tu rostro amado ni tu cuerpo deseado que habían socavado las ansias incontenibles de mis días. Te sé y te adivino ahí en tu otro mundo de continuas rutinas también enjaulada como una paloma herida sin vuelos ni besos, sin los susurros de mi voz ni mis asedios en los espejos, sin la plenitud del amor que se vuelve grama y primavera. Estas ahí, lo sé y lo siento, pero es como si no estuvieras porque ahora andarás por la lluvia sumida en tus tristezas, reflejada en los charcos y en las gotas que penden cristalinas de las ultimas hojas de los árboles del otoño naufragado, andarás con tus sueños humedecidos, con tus semillas dormidas en la vastedad del día lluvioso. Cuando no te sueño es porque no te encuentro en tu lecho dormida o caminando por ese parque de siempre o vitrineando por las callecitas esas, vos sabés, olvidando que soy el que soy, sabiendo que es cosa que te sueñe y ya te traigo dormida. Te hacés la silenciosa perdida ausente para negarme tu persistencia de limaduras del hierro que sofocan mis insomnios e imantan el duelo clavando la aguja en el rumbo equivocado de la noche sin estrellas donde navego en la calma chicha de tu oleaje omitido por tus recelos y falsos desengaños, por tus delirios mortuorios, por los retumbos de los tambores de guerra santa florida, por el suicidio de los pájaros que esperan la lluvia que hoy no llegó y por los escarabajos que rastrean tus huellas en el humus del último deshoje de este invierno. Vale.

miércoles, 10 de julio de 2013

ENFASIS Y DELIRIOS


“Una oscura pradera me convida”
José Lezama Lima

Me ciego a los trinos superados hablando sobre el perfume que toco en el aliento vaho de los rosales escondidos, supero la penumbra incautada por las oquedades de las piedras evadidas. Sumo y sigo, sobre inciensos de ilustres funerales contenido me ciego a los cantares de elusivas sirenas o vetustas harpías, frescura de helechos, de rincones que guardan las humedades estancadas de las siempre últimas lluvias, drenajes en sus vertientes hacía abajo en despeñadero hasta el vado me ciego. Acogido por las hiedras encantadas a sus muros solemnes derruidos discrepo, ciego, aterido como un cíclope centauro perseguido. Me vasto en derroches y traiciones, en mármoles bronces guijarros, me vasto de indolencias fragmentado por ahí por donde la palabra cuaja enternecida o se avinagra de soberbia en breves desengaños fermentada, me ciego de cierto aroma en esa piel, me distribuyo aciago en los corceles del vino, aparezco deshojado antes del pequeño otoño en desamparo, destilo el aguardiente del áspero rocío que se queda dormido por las parras. Se vacían los aljibes las ánforas los jarros de sus aguas y barros y cangrejos, de oxidan los hierros florecidos en sus herrumbres de puentes cruzando ríos congelados, afloran los verdores de los cobres enterrados, me ciego en una voz que huye por los acantilados del destierro, del moroso exilio sobre todo vestigio grieta que se rompe en vaguedades ilusorias. Se van quebrando los vidrios de un silencio atardecido en sus ojos consternados. Las incesantes mareas de un océano de espumas demarcan con sus solemnes naufragios los dominios lunares donde el nocturno se abre como magnolia encarcelada. Ceremoniosas gaviotas funerarias postulan en sus altos vuelos circulares la ambigua oscuridad del eclipse, un vértigo acaece ensombrecido en los tejados y los mástiles, se desgrana dejando el bosquejo de un templo una pirámide una esfinge, indescifrables, me ciego en esos códigos perversos buscando los signos en las fisuras del muro, en el lenguaje de los cardos, en los guijarros y el heno que sobreviven en el adobe. Un rastrojo de manzanar con su hierba crecida y sus mariposas escondidas posee la única certidumbre de que no es un sueño. Iluminado por un plenilunio sangriento un sarcófago en el alba destella entre los humeantes mentideros del infierno, es agualuz azulmarina que estalla en antigua noche negra blanco florecido ciruelo, estremecido por las vehementes transparencias de aquel lejano sosiego me ciego a las turbiedades de esos resplandecientes esplendores me ciego. Vale.


Imagen: “Ventanales porteños”. Camila Ramírez G., Buenos Aires, mayo 2013.

viernes, 5 de julio de 2013

EL SIGNO



In hoc signo vinces.

La Semiología o Semiótica es la disciplina que aborda la interpretación y producción del sentido. Esto significa que estudia fenómenos significantes, objetos de sentidos, sistemas de significación, lenguajes, discursos y los procesos a ellos asociados: la producción e interpretación. Toda producción e interpretación del sentido constituye una práctica significante, un proceso de semiosis que se vehiculiza mediante signos y se materializa en textos. La semiótica también puede definirse como la ciencia que estudia los sistemas de comunicación dentro de las sociedades humanas. La peculiaridad del enfoque semiótico responde al siguiente interrogante: "¿Por qué y cómo en una determinada sociedad algo; una imagen, un conjunto de palabras, un gesto, un objeto, un comportamiento, etc., significa?". La semiósfera, o biosfera semiótica, es el mundo de los signos en el que todos los humanos viven e interactúan. Los signos son representaciones que conforman un espacio delimitado con respecto del espacio que lo rodea, que sería el espacio extrasemiótico. Estos ámbitos se encuentran divididos por una frontera de puntos que pertenecen a ambos espacios, la cual actúa como filtro y como traductor. Esta traducción se articula dando sentido a la realidad extrasemiótica, es decir, otorgando sentido dentro de alguno de los sistemas semióticos. La semiosfera funciona como un espacio de contención ante la violencia del mundo, el cual es formado por códigos. En este sentido, la semiósfera es el espacio semiótico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiótica. El concepto general de la semiósfera remite a la idea de que el espacio de la semiosis no es homogéneo, ya que existen esferas únicas de sentido, así como “semiósferas particulares”, que serían los espacios individuales o pertenecientes a distintos grupos sociales e históricos. Dada la heterogeneidad de la semiósfera, como un conjunto de distintas manifestaciones semiósicas, el mecanismo de traducción adquiere una relevancia especial, ya que toda relación comunicativa es una relación de traducción. Aunque los diversos sistemas semióticos no aparecen definidos de forma inequívoca, el concepto de cultura, ligado indisolublemente al de semiosis, actúa como un estructurador. Los puntos de la frontera de la semiósfera pueden ser equiparados a los receptores sensoriales que traducen los irritantes externos al lenguaje de nuestro sistema nervioso, o a los bloques de traducción que adaptan a una determinada esfera semiótica del mundo exterior a ella. Esta idea se centra en dos puntos: la idea de que hay un mundo que se habita y la noción de que los mecanismos de traducción y filtro integran lo extrasemiótico en lo semiótico, lo cual deriva en una concepción del intercambio comunicativo como un proceso de recodificación. También plantea que la semiosis sólo puede ser un producto de la conducta de un organismo en un determinado ambiente. Es el organismo el que crea el signo que se convierte en una parte constitutiva de la semiósfera, y esto no constituye una adaptación al ambiente, sino que es un acto de continua creación del mismísimo ambiente. Tanto así.

Nota del editor.- Este es un mero ejercicio de confusionismo, editado de Wikipedia sin agregar ni una sola palabra, excepto las dos ultimas.